Trastorno de déficit de atención en adultos e hiperactividad

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es bien conocida como una enfermedad típica de la infancia. El niño muestra falta de persistencia en actividades que impliquen concentración, no completan las tareas, tienen una actividad excesiva y desordenada. También pueden ser impulsivos e imprudentes, propensos a los accidentes y a menudo presentan problemas para la infracción disciplinaria de las normas no premeditadas. Hasta hace poco se creía que el TDAH mejoraba o desaparecía cuando un niño se volvía adulto. Ahora se sabe, sin embargo, que este trastorno persiste en aproximadamente 30% a 50% de los adultos que tenían TDAH en la infancia. En general, el trastorno es más leve en los adultos que en los niños, pero puede dificultar gravemente la persona común.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

La primera condición para hacer el diagnóstico de TDAH en adultos se encuentra que la persona tiene la enfermedad en la infancia. La enfermedad no comienza en la edad adulta, es la persistencia de la enfermedad del niño en el adulto.

Los síntomas principales del TDAH en adultos son:

  1. Déficit de atención: una persona se distrae con facilidad, cometen errores debidos a la distracción en el trabajo o en actividades que requieren concentración, es desorganizado, “frívola” y olvida compromisos, pierde su objeto social o no recuerda donde las dejó, sin prestar atención cuando alguien te está hablando, “sueña despierto”.
  2. Mucha hiperactividad: agitación constante o inquietud, una persona no puede conseguir mucho tiempo de inactividad está siempre “a todo vapor” si está sentado moviendo los dedos, los pies, no puede ver la televisión o una película sin levantarse. Hay un movimiento excesivo e innecesario para el contexto.

Otros síntomas típicos del TDAH son:

  1. Labilidad afectiva: oscila entre la euforia y la tristeza, “altos y bajos”, cambios de humor severos.
  2. Temple: “peleas y discusiones por motivos fútiles, la pérdida de control”.
  3. Hipersensibilidad emocional “hacer tormenta en un vaso de agua”, dificultad para lidiar con situaciones de presión, el estrés, se estresa fácilmente.
  4. Desorganización: escritorios desordenados en el trabajo, la pérdida de documentos importantes, informes mal hechos.
  5. Impulsividad: actúan sin pensar, las decisiones se toman sin pensar, rompen las relaciones / matrimonios abruptamente, de repente dejan puestos de trabajo.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Los hechos descritos anteriormente deben ser válido durante al menos 6 meses y ser lo suficientemente grave como para poner en peligro la vida cotidiana, profesional o familiar.

Además de la participación en las diferentes áreas (social, laboral, familiar) muy a menudo estas personas también abusan del uso de las drogas (alcohol, cocaína, etc.) y otros trastornos mentales pueden presentar de forma concomitante (depresión, ansiedad).

El tratamiento es principalmente con medicamentos (psicoestimulantes y antidepresivos) y psicoterapia.

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